FIESTA   DE   LA   E P I F A N Í A    D E L     S E ÑOR

La palabra Epifanía significa “manifestación”. Aunque Jesús se dio a conocer en diferentes momentos, la Epifanía que nosotros celebramos en la Navidad es la de los Reyes Magos.

Hoy, la Iglesia celebra la manifestación de Cristo a los pueblos gentiles por medio de una estrella. Se proclama la universalidad de la salvación.

Los Reyes Magos, al ver a Jesús con María, su madre, “cayendo de rodillas, lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra” (Mt 2,11). Los Reyes Magos son los segundos destinatarios del nacimiento de Jesús después de los Pastores.

¿Cuál es el sentido de estos regalos: oro, incienso y mirra?

El oro es un símbolo de la realeza. Jesús es Rey, pero no es un rey como los reyes de la tierra. Jesús es un rey celestial. Su reino no es de este mundo. La realeza de Cristo se ejerce “atrayendo a sí a todos los hombres por su muerte y resurrección” (Catecismo n.786).

El incienso nos remite a su divinidad. Jesús no es sólo un hombre, es el Hijo de Dios hecho hombre. Como muy bien comenta el Pseudo-Crisóstomo, los Magos “veían a un hombre, pero reconocían a Dios”. En el Niño pequeño ven a Dios.

La mirra es signo de su humanidad. La mirra se empleaba para embalsamar a los cadáveres. Jesús “había de morir por la salvación de todos”, comenta San Agustín. Se trata, pues, de un signo de la humanidad del Señor, que no dudó en compartir nuestra condición humilde, abocada a la muerte.

En un día como hoy los hogares se llenan de regalos, la alegría se desborda, y las fiestas tocan a su fin.

En la oración eucarística sobre las ofrendas de este día, se nos aclara en qué consisten los verdaderos dones de la Iglesia:

“Mira, Señor, los dones de tu Iglesia, que no son oro, incienso y mirra, sino Jesucristo, tu Hijo, al que aquellos dones representaban y que ahora se inmola y se nos da en comida”.

Que la alegría de la Navidad se prolongue como una bendición de Dios a lo largo del Año Nuevo.

José Candelario Peralbo Ranchal  O.Carm.

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